miércoles, 12 de febrero de 2014

Cómo Conocí a Vuestra P Madre.


-…entonces, fue cuando lo comprendí. El amor no es como una ola, que arrasa con todo y se lo lleva a su paso; el amor a veces es una fina corriente, liviana, tenue, casi imperceptible para nuestros ojos, pero constante, que poco a poco logra introducirse entre las rocas de tus cimientos para cambiar por completo los pilares de tu mundo. Y así fue como, después de FOLLARME literalmente a media Nueva York, finalmente conocí a vuestra madre.
  Los niños le miran con una mueca desencajada, la piel ruborizada y los ojos pesarosos.
- ¿Mamá sabe algo de esto?- pregunta la hija.
- Nunca lo hemos comentado. Supongo que no se ha dado la ocasión.
- Pero sin embargo a nosotros nos has estado obligando a escuchar una hora diaria de tus historias sexuales durante meses- interviene el hijo con voz trémula.
- Jajá, es que desde que me diagnosticaron SIDA tengo mucho tiempo libre.
  Mientras el chico trata de contener las lágrimas, la niña toma una profunda bocanada de aire antes de continuar:
 - Mira papá, desde que empezó tu historia, nuestras notas se han estado resintiendo, nos hemos distanciado de nuestro grupo de amigos y sólo Dios sabe cómo todo ésto habrá podido influir en nuestras futuras relaciones personales. Aunque ha sido duro, te hemos dejado acabar, por respeto y debido a tu precaria situación, pero se acabó.
- ¿A qué te refieres?
- La psicóloga del colegio nos ha dicho que no volvamos a hablar contigo nunca más y quiere avisar a asuntos sociales.
  Ted baja la vista. Durante unos instantes, su gesto refleja vergüenza y contrariedad, como un portero que acaba de recibir un gol entre las piernas. Sin embargo, de repente, una imagen cruza su cabeza de manera fugaz, alza el rostro y devuelve una mirada serena a sus hijos.
- A esa también me la tiré.
  (RISAS ENLATADAS)

FIN ALTERNATIVO

No hay comentarios:

Publicar un comentario