Sucedió que una pareja se hallaba sentada en la terraza de un
restaurante céntrico de Madrid.
- ¿Qué van a tomar los señores?- preguntó el camarero.
- Ponme una fanta majo- tomó la iniciativa el chico-. ¿Y a
ti…?
- Una coca cola light- indicó ella.
- Tenemos pepsi, ¿les sirve?- propuso el hombre.
- Y nosotros tenemos billetes normales y corrientes. Euros.
Supongo que le servirá- respondió el muchacho.
- Pues sí, claro.
- ¿A que se esperaba el chiste de los billetes de monopoly?
- Un poco.
El camarero se
marchó, dejando a la pareja a solas.
- Bueno… háblame un poco de ti.
- ¿Qué quieres saber?- preguntó la chica.
- No sé… ¿qué clase de música te gusta, por ejemplo?
Ella se llevó el
dedo índice al piercing del labio inferior, pensativa.
- Pues a ver… el flamenco es mi género favorito. Andy y
Lucas, Fondo, los Rebujitos… esas cosas.
- Jajá. Adiós.
El chico se levantó al instante y se fue. Ella se quedó sentada a solas, con cara de pasmarote y
mirando en dirección a otras mesas, a medio camino entre la incredulidad y la
vergüenza.
Pasaron unos tensos segundos,
y ya la chica se estaba planteando el
levantarse e irse, cuando el joven apareció de nuevo.
- Era broma.
Ella le miró un instante contrariada pero, finalmente, decidió tomárselo con humor.
- Jajá, ¿eres un bromista eh? Por un momento creí que me habías dejado sola.
- Ya. En realidad he ido al coche a por mi pistola Colt de
10 mm. Voy a impedir que te reproduzcas.
El chico sacó el
arma con calma.
El juicio fue breve, él quedó libre de cargos y el mundo, un lugar mejor.
De camino a su casa, el chico cogió frío, le salieron flemas, fue al baño y expectoró un "rebujito".
FIN
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