sábado, 1 de marzo de 2014

El Gusano Que Quería Ser Dragón II: Alma Podrida


"Algo se pudre en el alma.
Cuando te das cuenta que no eres todo, que eres nada,
que estás pasando a formar parte de una rueda extraña
y desagradable que a nadie apasiona, que todo amarga,
una mugre en la que unos son apetecibles para otros,
con sus necesarios perjudicados, con sus absurdas bajas...
pero no hay buenos ni malos, no en esta rueda.
Los inferiores luchan por encumbrarse hasta la cima, pisando
y dejando abajo al resto si pudieran;
gusanos que se vuelven erectos los unos sobre los otros.
Si no pueden, ¿pobrecitos? No, de eso nada,
pues son la misma escoria. SOMOS.

Algo se pudre en mi alma.
Mi cuerpo, mi vida, sabido que no valen nada.
¿Qué hay de bueno en luchar para morir,
sin ser nunca feliz?
¿Qué hay de bueno en reaccionar con pasión,
sin pasar entre medias por el tedioso paso de la cognición?
Todo. Nada.
Pido ser siempre infeliz, porque así se podrá ser grande;
pido ser siempre feliz, porque así se anularán esas ganas de luchar hasta morir.

Al final, ¿qué me queda?
¿Qué parte soy yo? ¿Qué da tanta pena?
Pues, la eterna lucha en el interior,
hedonismo contra virtud, placer contra dolor,
esa fina y trascendental línea entre ser gusano, o ser dragón." 

  Así cantaba el pequeño gusano triste, decepcionado, asqueado con su realidad, inserto en el ovillo gelatinoso de los cuerpos enredados de sus congéneres...

FIN 

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