La puerta se abrió de golpe y la chica entró corriendo en el
piso, dejando un rastro de lágrimas a su paso, con una fragancia a tristeza.
Luego, se tiró en el sofá con la cara pegada a un cojín.
- Capullo... capullo...- se repetía la chica-. Josué, eres
un capullo...
La casa estaba vacía
de persona, así que tan solo podía quedarle el consuelo del señor
Tetrix, su afable loro.
- Puta, puta, puuuuuuuuuuuuuuuta.- gritaba el animal con su
chirriante y mimética voz.
La muchacha no se
sintió mejor.
Entonces, el sonido
del timbre la sacó de su introspección.
La chica se secó las
lágrimas con una revista del corazón antes de abrir la puerta. Plantado frente
al recibidor, un chino de rasgos demacrado la estaba esperando.
- No hemos pedido nada. Dígale al chef Chin Dung que hoy no
nos apetecen rollitos de cerdo.
- Yo no venil pol lestaulante – respondió el hombre-. ¿Quién
sel tú, señolita lacista? ¿Estal el señor Bolololo en casa?
Magdalena tuvo que
contenerse para no darle un puñetazo por la descortesía, porque sabía que todos
los chinos practican kárate.
- Soy Magdalena, el señor Borrorrorro es mi padre. Y no está
en casa.
- Desglacia, glande desglacia ha acontecido aquí...
¿vosotlos tenel calacol gigante?
El hombre señaló el
rastro de lágrimas del suelo.
- ¡¿A qué ha venido?!
- ¿Podel sentalme?
- No.
- ...¿y olel blaguitas niña lacista?
- ¡Menos!
- Me plesentalé: mi nomble sel Pa Chulomi Pilulo. Hace
glande tiempo, padle tuyo y yo peleal codo con codo en sección especial
ejelcito chinoespañol pala encontlal objeto más temido pol homble. Aquel, sel
entlegado pol dioses a moltales pala plobal valía de colazones y tocal los
cojones, y habel ido pasando de mano en mano pelsonas podelosas: Napoleón,
Hitlel, Elvis... hasta que, tlas muchos años de búsqueda en España, nosotlos
finalmente conseguimos en mansión de Nalanjito.
- Un momento. ¿Cuánto lleva en España? Lo digo porque habla
nuestro idioma como el culo.
- Pues mi chino sel peol. El caso: luego de tomado, yo
custodial objeto telible en lestaulante de la esquina...
- ¡Lo sabía!
- ...hasta ahola. Pelo mis años son muchos, y tenel que
abandonal este mundo plonto pala unilme a ancestlos.
- Y ser echado a la sopa y servido a los occidentales según
el ciclo vital chino- concluyó la joven.
- ¡Tú callal, joven niña lacista y honolable! ¡Fin de
explicaciones! Yo venil a dejal objeto maligno y pilalme a Cancún a gastal
foltuna mía.
- Vale. Le daré el recado a mi padre. Dámelo.
- Tú palecel niña lacista honolable sensata.
Pa hurgó en sus
bolsillos de pana, hasta que finalmente sacó una cajita de color trigo del
tamaño de un estuche de dominó.
-...¿guau?- Magdalena no sabía si debía maravillarse.
- Esta sel “la caja de Pan”, objeto más mágico y sabloso pol
el que hombles habel luchado y peldido vida dulante siglos.
- Pero... ¿qué hay dentro?
- Nadie sabe con celteza. Solo que mal más antiguo y maligno
que anuncio colonia. Su maldad sel sellada años entelos en cajita, y no debel
salil al mundo nunca.
- Vale. No parece complicado.
- Al contlalio, niñita tonta sensata lacista y honolable,
pues tentación sel muy fuelte, y caja Pan estal doladita pol fuela.
- ...
- ...palecel clujiente.
- ... X 2
- Y bueno, yo tenel que il. Factulación de maletas sel cola
más lalga que mulalla nuestla. Tomal.
Pa tendió la caja de
Pan a Magdalena, que la recogió con recelo. ¿Sería capaz de soportar la
tentación para eludir la destrucción del mundo durante el tiempo suficiente
antes de que fuera la fiesta de fin de curso y estrenara su nuevo vestido rojo?
- Ya no sel mi ploblema. ¡Yupi!- dijo el chino, saliendo y
dando un portazo.
La chica quedó de
nuevo a solas, sopesando la caja. No pesaba casi nada, parecía hueca.
- A lo mejor si sólo abro un resquicio...¡basta!- se
sorprendió sucumbiendo a la tentación-. El señor chino que olía a pises ha
confiado en mí y no le fallaré. Guardaré la cajita hasta que venga mi padre
y...
Entonces, sonó el
teléfono.
- ¿Diga?- Lo descolgó la chica.
- Hola Maggggg. Soy yo, Carrie.
- ¿Carrie Chascarrillez?
- La misma que viste, calza y chismorrea.
- Hola.
- ¿Quieres saber a quién estoy viendo por la calle?
Buenoyotelodigoporsiacaso: es a Josué. ¿Te acuerdas? Ese novio tuyo de hace
veinte minutos... ¡y de la mano de su nuevo chico!
- Buaaaaahhh- Magdalena lloró como lo que era.
- Oye que yo no es por hurgar en la herida ni nada de eso
porque ya sabes que a mí eso no me gusta pero... ¡tu novio era gay!
- Buaaaaaaaaaaaaaaaahhh.
- ...y además hepatítico.
- Puta, puta, cómeme las pelotas- se solidarizaba mientras
el señor Tetrix.
- BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH.
Magdalena corrió a
la nevera, como cada vez que estaba afligida, para comerse lo primero que
cayera en sus depresivas garras. Esta vez, fue paté de anchoas y calamares con
algas. Sacó un cuchillo de la estantería, se untó un buen pegote en
pandoradoconformadecajacrujiente y se lo comió de un bocado.
- Agghhh...- pensó, como pensaría cualquiera. Pero
ahora se sentía mejor.
Tras saciarse, lo
único que Magdalena quería era dormirse un rato y esperar a que ese día nefasto
acabara. Pero antes, tenía que guardar la caja hasta que su padre regresara. La
caja que ya no estaba en su mano.
La chica estaba
confundida. ¿Dónde la había dejado? Miró arriba, abajo, a derecha, a izquierda,
al centro y... sólo había una posibilidad. La joven siguió el rastro de migas
doradas y crujientes desde su mano, hasta su boca.
- ¡¡¡MMMMMM!!!- Por instinto, se amordazó con los dedos.
El timbre sonó de
nuevo, y Magdalena corrió desesperada a abrir la puerta. De nuevo, Pa esperaba
sobre el felpudo, con gesto tímido.
- Solo quelel sabel si tenías algo que hacel esta noche o
podemos fo... ¡¡¿qué?!!- El chino pudo ver las migas en rostro y brazo de la
joven. Su cara de desesperación relataba el resto de la historia por sí sola-. ¡¡¡¡¡¡¡¿Te
la has comido?!!!!!!!
Magdalena asintió
con la cabeza.
- ¡¡¡¡¡¡¡¿En veinte segundos que estal yo en balcón
intentando descolgal lopa inteliol tuya?!!!!!!
Magdalena puso los
ojos en blanco.
- ¡Telible, telible desglacia! Sólo habel una solución.- Pa
hurgó en su bolsillo de pana mágico hasta sacar un garfio pequeño y un poco de
sedal de pescar-. Habel que coselte boca.
- ¡¡MMMMMM!!- negó la chica.
- Pan pasal de esófago a estómago, y de ahí a culo pol
intestino, pelo mal quedal pala siemple en boca. Tenel que coséltela pala que
no salil.
Desesperada,
Magdalena buscó la libreta de los recados y, rápidamente, dejó una frase
escrita.
“¿No hay otro modo?”
- No habel tiempo de enseñalme a leel- respondió Pa-. Ahola,
estalte quietecita...
Magdalena observaba
con ojos desorbitados cómo el pincho se acercaba cada vez más a sus labios.
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- acabó gritando.
Una multicolor luz,
que pasaba del púrpura brillante al verde, pasando por el negro más absoluto y
el azul más claro, salió de su garganta. Decenas de brazos blancos como la
muerte salieron de la luminosidad y sujetaron al chino...
- ¡¡¡Jayaaaaaaaaaaaaaa!!!
Lojos como velas sus
ojos se tolnalon, su tez amalilla volviose del colol de la nieve, y una última
mueca dololosa quedó glabada en su lostlo antes de que la luz de su milada se
apagala y su calne se deshiciela, dejando un lastlo de polvo donde el cuelpo del
bueno, simpático y dueño de lestaulante de plecios competitivos chino...
¡Oye! El narrador
soy yo. ¡Fuera de aquí, fantasma de Pa!
...calle Fuencalal,
númelo 20, plecios competitivos...
¡Largo!
A mandal.
Bueno, pues eso, que
el chino murió.
Magdalena quedó
pensativa mirando el montoncito de polvo que tenía delante suya y que antes
había sido una persona. Al principio se horrorizó, pero luego pensó con
frialdad, y empezó a buscar nuevas perspectivas. Hasta que las encontró.
Tal como ella lo
veía, la situación estaba así:
Contras: Comidas
intravenosas y notable descenso de sus relaciones personales.
Pros: Algún capullo
recibiría su merecido.
La chica dio un
portazo y se giró hacia el interior del piso. Sacó su móvil y concertó una
cita:
“Josué, tengo unos libros tuyos que me gustaría devolverte.
Cuando quieras quedamos y te los doy. Sin rencores”.
La chica envió el
mensaje y lanzó el móvil contra el sofá de manera casi furiosa. El mundo sería
suyo.
- Muahahahahahaha...
- PUTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGHH- gritó el señor Tetrix
antes de ser convertido en polvo.
FIN