jueves, 19 de junio de 2014

Gracias

Seré breve. Hoy, hace un año que morí (más o menos, siempre fui muy malo con las fechas y, afortunadamente, esta vez no es una excepción). Somos aquello en lo que creemos, lo que pensamos que es bueno, justo o como queramos llamarlo y, en mi caso, todas esas cosas se destruyeron como un terrón de azúcar en el mar. En cuanto a dolor, este último año ha sido el campeón en mi vida. Pero, además, también ha sido el mejor año. 
A veces, llegamos tan al fondo, tan abajo dentro de nuestra propia oscuridad, que podemos coger el suficiente impulso como para llegar de un salto a un nivel superior de lo que éramos. No estoy seguro de en qué nivel me encuentro ahora, pero impulso desde luego he cogido. 
Digo, como en una entrega de premios, gracias. En primer lugar, a mí mismo (obviamente), porque sin su propio esfuerzo, uno no llega a nada, y el alimento de la victoria es el trabajo duro. Pero, no menos importante (y el sentido del texto, que para darme las gracias a mí solito no hace falta que publique nada) es agradecer a todos los demás que estuvieron ahí cuando les necesitaba. Como una galaxia es el triunfo (en definitiva, lo que todos buscamos, lo más importante), donde el centro es uno mismo, pero el resto de planetitas que nos apoyan son imprescindibles para que el sistema prospere. Así que gracias a todos los que me habéis apoyado, animado y aconsejado durante esta época tan difícil, porque sin ellos es muy improbable que hubiera conseguido salir a flote. Espero ser capaz algún día de devolveros el favor... aunque me hayáis obligado a ponerme moñas unas líneas.

domingo, 8 de junio de 2014

Hipótesis Personal: el Nacimiento de los Monstruos


Buenas, hoy me gustaría hacer una reflexión a nivel humano, más que sociopolítico y eso. El asunto es jugar un poco a hipotetizar con nuestro futuro como actual país monárquico, centrándose en una figura inocente hasta ahora. 
Leonor de Borbón y Ortiz (8 años) va a empezar a cobrar 8.500 euros al mes. Como niña, no creo que ella tenga la culpa de nada, pero querría que pensásemos en el futuro. Porque una chiquilla que va a cobrar 102.464 euros de fondos públicos, también crecerá, y entonces será consciente de lo que ha estado pasando. Vivimos en un país a la cabeza en cuanto a desnutrición infantil, donde dos millones de niños sufren hambre, así que cuando la princesita se desarrolle, tendrá dos posibilidades ante ella: 
Una primera será darse cuenta de que ha estado viviendo en la opulencia de manera injustificada, sin ningún mérito propio, malgastando gran parte de un dinero con el que se podría haber evitado mucho sufrimiento a otras personas semejantes. En ese caso, Leonor de Borbón se convertirá en una chica triste y asqueada consigo misma. 
Otra posibilidad es que, percatándose de la injusticia perpetrada a su favor, no repare en ella, piense que la vida es aleatoria, que todos nos aprovechamos y aprovecharíamos de las circunstancias si pudiéramos y que ella tenía sus cartas, y sólo las utilizó. Este pensamiento hace muy posible que continúe abusando de su posición de esta manera (robando, estafando, pisoteando al resto y librándose luego de las consecuencias por su cuna), un poco como lo que ya hace el resto de su familia (rey, infanta, Urdangarín...). En esta segunda hipótesis, Leonor de Borbón se convertirá en otro monstruo más.
Pensemos a dónde vamos. Nos jugamos más que simples decisiones burocráticas o incluso que dinero, nos jugamos futuro y, en esencia, justicia. La monarquía es, por definición, desigualdad, incurrir en que somos distintos, y no hay mayor fábrica de monstruos que una sociedad en la que unos se creen mejores que otros.


viernes, 6 de junio de 2014

La Caja de Pan Dorado


La puerta se abrió de golpe y la chica entró corriendo en el piso, dejando un rastro de lágrimas a su paso, con una fragancia a tristeza. Luego, se tiró en el sofá con la cara pegada a un cojín.
- Capullo... capullo...- se repetía la chica-. Josué, eres un capullo...
  La casa estaba vacía de persona, así que tan solo podía quedarle el consuelo del señor Tetrix, su afable loro.
- Puta, puta, puuuuuuuuuuuuuuuta.- gritaba el animal con su chirriante y mimética voz.
  La muchacha no se sintió mejor.
  Entonces, el sonido del timbre la sacó de su introspección.
  La chica se secó las lágrimas con una revista del corazón antes de abrir la puerta. Plantado frente al recibidor, un chino de rasgos demacrado la estaba esperando.
- No hemos pedido nada. Dígale al chef Chin Dung que hoy no nos apetecen rollitos de cerdo.
- Yo no venil pol lestaulante – respondió el hombre-. ¿Quién sel tú, señolita lacista? ¿Estal el señor Bolololo en casa?
  Magdalena tuvo que contenerse para no darle un puñetazo por la descortesía, porque sabía que todos los chinos practican kárate.
- Soy Magdalena, el señor Borrorrorro es mi padre. Y no está en casa.
- Desglacia, glande desglacia ha acontecido aquí... ¿vosotlos tenel calacol gigante?
  El hombre señaló el rastro de lágrimas del suelo.
- ¡¿A qué ha venido?!
- ¿Podel sentalme?
- No.
- ...¿y olel blaguitas niña lacista?
- ¡Menos!
- Me plesentalé: mi nomble sel Pa Chulomi Pilulo. Hace glande tiempo, padle tuyo y yo peleal codo con codo en sección especial ejelcito chinoespañol pala encontlal objeto más temido pol homble. Aquel, sel entlegado pol dioses a moltales pala plobal valía de colazones y tocal los cojones, y habel ido pasando de mano en mano pelsonas podelosas: Napoleón, Hitlel, Elvis... hasta que, tlas muchos años de búsqueda en España, nosotlos finalmente conseguimos en mansión de Nalanjito.
- Un momento. ¿Cuánto lleva en España? Lo digo porque habla nuestro idioma como el culo.
- Pues mi chino sel peol. El caso: luego de tomado, yo custodial objeto telible en lestaulante de la esquina...
- ¡Lo sabía!
- ...hasta ahola. Pelo mis años son muchos, y tenel que abandonal este mundo plonto pala unilme a ancestlos.
- Y ser echado a la sopa y servido a los occidentales según el ciclo vital chino- concluyó la joven.
- ¡Tú callal, joven niña lacista y honolable! ¡Fin de explicaciones! Yo venil a dejal objeto maligno y pilalme a Cancún a gastal foltuna mía.
- Vale. Le daré el recado a mi padre. Dámelo.
- Tú palecel niña lacista honolable sensata.
  Pa hurgó en sus bolsillos de pana, hasta que finalmente sacó una cajita de color trigo del tamaño de un estuche de dominó.
-...¿guau?- Magdalena no sabía si debía maravillarse.
- Esta sel “la caja de Pan”, objeto más mágico y sabloso pol el que hombles habel luchado y peldido vida dulante siglos.
- Pero... ¿qué hay dentro?
- Nadie sabe con celteza. Solo que mal más antiguo y maligno que anuncio colonia. Su maldad sel sellada años entelos en cajita, y no debel salil al mundo nunca.
- Vale. No parece complicado.
- Al contlalio, niñita tonta sensata lacista y honolable, pues tentación sel muy fuelte, y caja Pan estal doladita pol fuela.
- ...
- ...palecel clujiente.
- ... X 2
- Y bueno, yo tenel que il. Factulación de maletas sel cola más lalga que mulalla nuestla. Tomal.
  Pa tendió la caja de Pan a Magdalena, que la recogió con recelo. ¿Sería capaz de soportar la tentación para eludir la destrucción del mundo durante el tiempo suficiente antes de que fuera la fiesta de fin de curso y estrenara su nuevo vestido rojo?
- Ya no sel mi ploblema. ¡Yupi!- dijo el chino, saliendo y dando un portazo.
  La chica quedó de nuevo a solas, sopesando la caja. No pesaba casi nada, parecía hueca.
- A lo mejor si sólo abro un resquicio...¡basta!- se sorprendió sucumbiendo a la tentación-. El señor chino que olía a pises ha confiado en mí y no le fallaré. Guardaré la cajita hasta que venga mi padre y...
  Entonces, sonó el teléfono.
- ¿Diga?- Lo descolgó la chica.
- Hola Maggggg. Soy yo, Carrie.
- ¿Carrie Chascarrillez?
- La misma que viste, calza y chismorrea.
- Hola.
- ¿Quieres saber a quién estoy viendo por la calle? Buenoyotelodigoporsiacaso: es a Josué. ¿Te acuerdas? Ese novio tuyo de hace veinte minutos... ¡y de la mano de su nuevo chico!  
- Buaaaaahhh- Magdalena lloró como lo que era.
- Oye que yo no es por hurgar en la herida ni nada de eso porque ya sabes que a mí eso no me gusta pero... ¡tu novio era gay!
- Buaaaaaaaaaaaaaaaahhh.
- ...y además hepatítico.
- Puta, puta, cómeme las pelotas- se solidarizaba mientras el señor Tetrix.
- BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH.
  Magdalena corrió a la nevera, como cada vez que estaba afligida, para comerse lo primero que cayera en sus depresivas garras. Esta vez, fue paté de anchoas y calamares con algas. Sacó un cuchillo de la estantería, se untó un buen pegote en pandoradoconformadecajacrujiente y se lo comió de un bocado.
- Agghhh...- pensó, como pensaría cualquiera. Pero ahora se sentía mejor.
  Tras saciarse, lo único que Magdalena quería era dormirse un rato y esperar a que ese día nefasto acabara. Pero antes, tenía que guardar la caja hasta que su padre regresara. La caja que ya no estaba en su mano.
  La chica estaba confundida. ¿Dónde la había dejado? Miró arriba, abajo, a derecha, a izquierda, al centro y... sólo había una posibilidad. La joven siguió el rastro de migas doradas y crujientes desde su mano, hasta su boca.
- ¡¡¡MMMMMM!!!- Por instinto, se amordazó con los dedos.
  El timbre sonó de nuevo, y Magdalena corrió desesperada a abrir la puerta. De nuevo, Pa esperaba sobre el felpudo, con gesto tímido.
- Solo quelel sabel si tenías algo que hacel esta noche o podemos fo... ¡¡¿qué?!!- El chino pudo ver las migas en rostro y brazo de la joven. Su cara de desesperación relataba el resto de la historia por sí sola-. ¡¡¡¡¡¡¡¿Te la has comido?!!!!!!!
  Magdalena asintió con la cabeza.
- ¡¡¡¡¡¡¡¿En veinte segundos que estal yo en balcón intentando descolgal lopa inteliol tuya?!!!!!!
  Magdalena puso los ojos en blanco.
- ¡Telible, telible desglacia! Sólo habel una solución.- Pa hurgó en su bolsillo de pana mágico hasta sacar un garfio pequeño y un poco de sedal de pescar-. Habel que coselte boca.
- ¡¡MMMMMM!!- negó la chica.
- Pan pasal de esófago a estómago, y de ahí a culo pol intestino, pelo mal quedal pala siemple en boca. Tenel que coséltela pala que no salil.
  Desesperada, Magdalena buscó la libreta de los recados y, rápidamente, dejó una frase escrita.

“¿No hay otro modo?”

- No habel tiempo de enseñalme a leel- respondió Pa-. Ahola, estalte quietecita...
  Magdalena observaba con ojos desorbitados cómo el pincho se acercaba cada vez más a sus labios.
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO- acabó gritando.
  Una multicolor luz, que pasaba del púrpura brillante al verde, pasando por el negro más absoluto y el azul más claro, salió de su garganta. Decenas de brazos blancos como la muerte salieron de la luminosidad y sujetaron al chino...
- ¡¡¡Jayaaaaaaaaaaaaaa!!!
  Lojos como velas sus ojos se tolnalon, su tez amalilla volviose del colol de la nieve, y una última mueca dololosa quedó glabada en su lostlo antes de que la luz de su milada se apagala y su calne se deshiciela, dejando un lastlo de polvo donde el cuelpo del bueno, simpático y dueño de lestaulante de plecios competitivos chino...
  ¡Oye! El narrador soy yo. ¡Fuera de aquí, fantasma de Pa!
  ...calle Fuencalal, númelo 20, plecios competitivos...
  ¡Largo!
  A mandal.
  Bueno, pues eso, que el chino murió.
  Magdalena quedó pensativa mirando el montoncito de polvo que tenía delante suya y que antes había sido una persona. Al principio se horrorizó, pero luego pensó con frialdad, y empezó a buscar nuevas perspectivas. Hasta que las encontró.
  Tal como ella lo veía, la situación estaba así:
  Contras: Comidas intravenosas y notable descenso de sus relaciones personales.
  Pros: Algún capullo recibiría su merecido.
  La chica dio un portazo y se giró hacia el interior del piso. Sacó su móvil y concertó una cita:
“Josué, tengo unos libros tuyos que me gustaría devolverte. Cuando quieras quedamos y te los doy. Sin rencores”.
  La chica envió el mensaje y lanzó el móvil contra el sofá de manera casi furiosa. El mundo sería suyo.
- Muahahahahahaha...
- PUTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGHH- gritó el señor Tetrix antes de ser convertido en polvo. 

FIN