Buenas, hoy me gustaría hacer una reflexión a nivel humano, más que sociopolítico y eso. El asunto es jugar un poco a hipotetizar con nuestro futuro como actual país monárquico, centrándose en una figura inocente hasta ahora.
Leonor de Borbón y Ortiz (8 años) va a empezar a cobrar 8.500 euros al mes. Como niña, no creo que ella tenga la culpa de nada, pero querría que pensásemos en el futuro. Porque una chiquilla que va a cobrar 102.464 euros de fondos públicos, también crecerá, y entonces será consciente de lo que ha estado pasando. Vivimos en un país a la cabeza en cuanto a desnutrición infantil, donde dos millones de niños sufren hambre, así que cuando la princesita se desarrolle, tendrá dos posibilidades ante ella:
Una primera será darse cuenta de que ha estado viviendo en la opulencia de manera injustificada, sin ningún mérito propio, malgastando gran parte de un dinero con el que se podría haber evitado mucho sufrimiento a otras personas semejantes. En ese caso, Leonor de Borbón se convertirá en una chica triste y asqueada consigo misma.
Otra posibilidad es que, percatándose de la injusticia perpetrada a su favor, no repare en ella, piense que la vida es aleatoria, que todos nos aprovechamos y aprovecharíamos de las circunstancias si pudiéramos y que ella tenía sus cartas, y sólo las utilizó. Este pensamiento hace muy posible que continúe abusando de su posición de esta manera (robando, estafando, pisoteando al resto y librándose luego de las consecuencias por su cuna), un poco como lo que ya hace el resto de su familia (rey, infanta, Urdangarín...). En esta segunda hipótesis, Leonor de Borbón se convertirá en otro monstruo más.
Pensemos a dónde vamos. Nos jugamos más que simples decisiones burocráticas o incluso que dinero, nos jugamos futuro y, en esencia, justicia. La monarquía es, por definición, desigualdad, incurrir en que somos distintos, y no hay mayor fábrica de monstruos que una sociedad en la que unos se creen mejores que otros.
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