Querido espectador que está acostumbrado a consumir los más insalubres productos, para usted, estimado lector, le traigo puntual, candente, recién sacada del horno de una mente torturada la última: GUÍA DE PASOS PARA CREAR SU PROPIA SERIE ESPAÑOLA:
1. Elija un contexto cualquiera (un bar, una escuela, la redacción de un periódico, un hotel...) en torno al cual se desarrollará la vida de los protagonistas.
2. Coja a un montón de tíos y tías buenos/as (y algún que otro feo simpático y entrañable o feo maligno, no discriminemos), pero sobre todo pivones. Da igual que actúen como el culo, que no vocalicen o que tengan la expresión facial de una patata lijada, lo importante es mantener la duda en cada capítulo de si enseñarán cacho (sazonar la impresión con escenas sugerentes).
3. Despida a cualquier guionista con ideas buenas, originales y capaz de crear diálogos con cabeza o dar un toque valiente a la historia. A más predecible, absurda y ñoña, mejor para el espectador medio.
4. Ahora ya podemos empezar la trama: líelos a todos con todos. Alterne rollos, una follamigos, introduzca infidelidades y cáselos para divorciarlos luego. Sálvame triunfa, ¡despida a cualquiera que se oponga a la corriente del marujoneísmo!
5. MUY importante que no haya evolución psicológica. Los buenos y guapos serán siempre buenos y guapos, con sus defectos encandiladores (despistes, bromillas graciosas en momentos inoportunos, impuntualidades... siempre recompensados por la sonrisa de su homólogo/a con el que acabará FOLLANDO), mientras que los malos serán malignos en todos los aspectos, actuarán como retrasados y los niños les odiarán (niños tan encantadoramente repelentes que le darán a uno ganas de vomitarles en la cara en cada escena).
6. Último paso: darle un final a la historia. Lo más importante a recalcar en este aspecto es que DA IGUAL. ¿A quién le importa? Una boda deseada, un parón de emisión de capítulos o un sueño de Antonio Resines, ¿qué más da? Cuando la reiteración resulte tan intragable que ni a los habituales consumidores de basura se la cuele, sencillamente corte la serie, una a otro montón de buenorros en otro contexto y líelos de nuevo hasta que a los pajilleros les salgan callos en los muñones. Volverá a triunfar en España.
Espero que le haya servido esta guía didáctica, ya no tendrá que esperar a la próxima superproduccez de Mario Casas para saciar su ansia. Mas no quisiera acabar esta entrada sin citar una frase que a menudo a mí mismo me hago como reflexión: MIERDA DE PROGRAMACIÓN.
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