lunes, 13 de octubre de 2014

Asesino de Musas

Pasos en las sombras
ecos bajo la lluvia
que envuelven sus pies
como sedas desnudas. 

Agua y sal
lágrimas que caen
por el rostro de ella
como hilos de papel. 

Alma de poeta, 
musa de bohemios
lascivos, retorcidos esclavos,
de adorar su cuerpo. 

La chica sin rostro camina vacía
nadie la ve, nadie la entiende
se mueve
en esa oscuridad baldía,
deseosa del final,
pero con miedo de que todo termine. 
Esa chica sin rostro que a nadie interesa
por su interior, por lo que es
por lo que llore y la entristezca. 

Máscara pálida, tez marfileña
se acerca su hora, sin saberlo, 
en las sombras acecha la obsesión, 
la muerte de su cuerpo
y la liberación de su espíritu. 

Cruel asesino, rápido siniestro
con el rugido de la soledad
el cuchillo del silencio, 
ya todo termina para el alma en pena.

Chica sin rostro que agoniza en la cuneta
su cuerpo frío ya no interesa
a aquel falso poeta, 
que a su oscuridad regresa y se pierde.
Chica sin rostro, vacía y muerta,
en sus oídos el pitido
del epílogo queda
de su vida,
y el rumor de la lluvia.  

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