La acción se ambienta en París, en un hotel céntrico con unas
vistas impagables de la ciudad. Sentado en la terraza, con la torre
Eiffel como testigo de la escena, Fransuá lee un libro sobre realización personal y desarrollo profesional. En el balcón contiguo, una niña pequeña le observa abstraída.
Sale a escena un hombre de mediana edad, que se coloca junto a
su hija.
PADRE: ¡Ah! Hola, Fransuá.
FRANSUÁ (dejando el libro): Hola vecino.
PADRE (a su hija): Mamá se retrasa. Haré yo la cena.
NIÑA (se vuelve hacia la terraza de Fransuá): Jo, papá
siempre hace lo mismo...
FRANSUÁ: Iba a pgepagag una cena de picoteo... pego ya me habéis
amaggado con vuestgas gilipolleces.
PADRE (con gesto horrorizado): ¡Fransuá, no le consiento que
le hable así a mi hija!
FRANSUÁ: Tu hija, tu hija, tu hija... estaba yo aquí, disfgutando
de una aggadable velada en mi intgospección inspigadoga, y tengo que
tolegag las indiguectas de la niña de las pelotas paga que os invite
a cenag. Nadie piensa en Fgansuá, en el pobgecito Fgansuá...
NIÑA (con lágrimas en los ojos): Papá, el señor huele a
alcohol otra vez...
FRANSUÁ: ¡Ah! ¿Así que ahoga lo que le molesta a la niña es mi
olog cogpogal? Pues, ¿sabes a qué huelo? ¿Lo sabes? ¡HUELO AL
CHIGUI DE TU MADGE!
La niña rompe a llorar desconsoladamente.
PADRE (gritando): ¡Que te jodan, Fransuá! ¡Dijiste que
nunca más volvería a ocurrir!
Fransuá saca la lengua de manera obscena.
Entra una mujer vestida de empresaria a escena.
MADRE: ¿Qué está pasando aquí? Se oyen los gritos desde la calle,
por Dios...
PADRE: ¡Tú no te metas en esto, zorra!
MADRE (volviéndose hacia su vecino): ¡Fransuá! Maldito hijo
de puta, ¡se lo has contado!
PADRE: ¡HE DICHO QUE TE CALLES! Ya hablaremos de esto luego, primero
voy a solucionar el asunto con el francés este de mierda.
FRANSUÁ: Yo no tengo la culpa de que no le des a tu mujegcita lo que
necesita y tenga que venig a pog un poco de baguette fgancesa de la
buena.
Fransuá repite el gesto obsceno.
PADRE: ¡Se acabó! ¡Ven aquí, hijo de puta!
El hombre salta la terraza y se abalanza sobre Fransuá. Tras un
intercambio de puñetazos fugaz, ambos se debaten en un forcejeo en
el que intentan estrangularse mutuamente.
FRANSUÁ:¡Así es como le gusta a tu esposa! ¡Así es como le gusta
a ella!
MADRE: ¡POR FAVOR, PARAD! VOY A LLAMAR A LA POLICÍA.
Mientras la mujer corre hacia el interior del hotel, su hija se
deshace en amargas lágrimas.
NIÑA (de manera entrecortada por los sollozos): Estas... snif... estas son las peores navidades
de mi vida...
FIN
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