lunes, 22 de julio de 2013

Vencer Sobre tu Sombra

Un día, un estudiante fue a su maestro a preguntarle cómo podía derrotar a su sombra, oscura, burlona, altiva a veces, otrora triste, reflejo de sus pecados. El hombre le respondió: “trata de hacer daño a tu sombra y, entonces, hallarás la forma de vencer.”
El chico probó de varias maneras: la golpeó con los puños y las piernas, la roció con fuego y le atacó con una espada sin obtener el resultado que esperaba ya que la sombra no se resentía en absoluto, pues atacarla era poco menos que atacar al humo. Siguió combatiendo por horas, pero no consiguió más que hacerse daño, cansarse inútilmente y romper sus posesiones. Sólo cuando estuvo al límite de sus fuerzas, lo comprendió: no podía hacer daño a su sombra, del mismo modo que ella en realidad no le podía hacer daño a él, y sus intentos por destruirla eran los que en verdad le habían herido.
A partir de ese día, el estudiante aceptó a su sombra y, entonces, venció.

FIN

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