jueves, 27 de junio de 2013

La Más Dura Derrota


Destruyó gigantescos enemigos; combatió sus diferencias, los demonios que habitaban dentro de ellos; peleó contra montañas, contra el sol abrasador, contra el frío gélido; luchó y derroto a las dudas, a los momentos duros; pero también se bañó en las calmadas aguas de lo buenos instantes que siempre les acompañarían... creció fuerte y echó raíces, hasta que finalmente se convirtió en algo más, en un dios para ellos, la fuente de lo bueno y también de lo malo: su vida.
Sin embargo, tiempo después descubrió que los “para siempre no existen”, que no hacen falta motivos para que se llegue a un final, que la magia de este mundo se desvanece y no puede alimentarlo eternamente...que los desenlaces no siempre son buenos ni correctos, sólo existen.
Sí, antaño fue más fuerte que el espacio y el tiempo. Ahora se pudre y agoniza. Derrotó innumerables adversidades y de repente, sin previo aviso, como la vela que súbitamente se apaga, cayó del cielo y se hizo pedazos en el suelo donde las criaturas débiles y corrientes se arrastran y mueren. La derrota de un dios llamado Amor, que al final abdica, se retira y se prepara para dejar de existir. Porque hasta los dioses pueden ser asesinados por las personas.

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