viernes, 23 de agosto de 2013

El Monstruo Robacalcetines

Un selecto grupo de investigación integrado por los mejores especialistas se propone resolver el misterio de porqué en ocasiones nos acostamos con los calcetines puestos y nos despertamos sin ellos. ATENCIÓN: imágenes impactantes, absténganse de su visionado niños, ancianos, pacientes del corazón, embarazadas y amantes de los furbys.

  http://www.youtube.com/watch?v=mtca9N_MZ2E

miércoles, 21 de agosto de 2013

Gag One: Love Is in the Bedroom or it Isn´t

Estaba una pareja de queridos muy acaramelados, desnuditos como Dios les trajo al mundo en la alcoba. Ella reposaba en los fuertes brazos de él, mientras ambos compartían una mirada tan profunda que habría podido socavar cualquier muro que se interpusiera entre los dos. 
- Te quiero mucho- dijo ella. 
- ¿Como la trucha al amante con el que le pone los cuernos al trucho?- rió él.
- Hablo en serio: podrías decirme cosas bonitas tú también de vez en cuando...
- ¿Como el loro de una solterona a su dueña? 
- No se puede hablar contigo. 
- ¿Como con una planta?
- Mira, gilipollas: te dejo. 
- ...¿como yo a mi psicólogo?- lloró el chico.
  Y aquella fue la última vez,
  que los dos se volvieron a ver.    

THE END

lunes, 19 de agosto de 2013

La Caverna del Encuentro


Debido a sus propias decisiones, estaba el chico solo, en una caverna tan lóbrega que nunca habría podido adivinar su profundidad. A sus pies, los pilares de roca en que se sostenía eran sólidos y macizos, pero estaban suspendidos de manera inestable en el aire. Por ello fue, que empezaron a caer. 
  Primeramente, se desplomó aquello que más quería, lo que más había amado. A este pilar central,  inmediatamente le siguieron los demás, que se sustentaban en el primero: familia, esperanzas, deseos... todo se fue precipitando hacia aquella negra oscuridad. Lo último en caer, su propia percepción, le dejó solo, sin nada en lo que mantenerse. Aún así, no descendió. En su lugar, se quedó flotando en un limbo de sombras impenetrable del que no tenía idea alguna de cómo escapar. 
  De repente, una imagen surgió nítida ante sus tristes ojos. Como colgado de hilos invisibles, el mismo chico que era le miraba desde el otro lado de su reflejo, con una sonrisa descarada que él nunca había podido esbozar. 
- Te odio- dijo él viéndose a sí mismo. 
- ¿Sabes qué soy?- El chico no supo dar respuesta a esa pregunta. El reflejo prosiguió- ¿Cómo puedes odiarme sin conocerme?
  El muchacho guardó silencio, pues realmente tenía razón. Veía que lo que había delante de él era su viva imagen, pero de algún modo nunca habría podido describir lo que guardaba esa fachada, al igual que no era capaz de describirse enteramente a sí mismo. 
  Viendo el efecto de sus palabras, el reflejo radicalizó su sonrisa. 
- ¿Sabes qué soy?- repitió, y al no obtener respuesta, prosiguió-. Soy fuego.
  Y al instante, su cuerpo estalló en una bola de calor y desapareció. Entonces, el chico lo comprendió. 
- ¡AHHH!- gritó de manera áspera, desgarradora, desesperada, un grito rabioso y lleno de furia descontrolada. En seguida, su cuerpo también se hizo uno con las flamas.  
  La llama en la que se había convertido, entonces, se precipitó al vacío. Dolía tanto como si le arrancasen la piel, pero a la vez era tan luminosa que los secretos de su cueva fueron desvelados. Tocó el suelo, saltó contra las paredes y las reventó para salir al exterior. Era fuego. Fuego imparable, que destruye a su paso, que arrasa con todos. Fuego que ejecuta finales para grabar su propio camino en la tierra, un camino nuevo que acababa de empezar...  

miércoles, 14 de agosto de 2013

Revolución


Vivían en un plúmbeo acuario, centenares de peces que nadaban a diario. Rojos, verdes, blancos; azules, negros y amarillos, de todos los colores, viajaban entre vorágines de aletas sin ninguna meta y sin aspiraciones. Solamente comían, respiraban, flotaban...
  De vez en cuando, sucedía alguna renovación: cinco peces grandes y carnosos, sin branquias ni aletas y con un casco duro en uno de sus extremos, cogían a uno de ellos y lo sacaban del agua, o metían a otro dentro, o bien cambiaban la dirección del nado de todos. Los “peces gordos” los llamaban. Pero, lo que ninguno de ellos sabía, es que aquellos peces que jugaban con sus vidas en realidad eran los dedos rollizos del hombre que les mantenía, les sacaba del acuario y los reemplazaba por otros del exterior a su gusto. El dueño era un avaro normal, que les tenía sólo porque el agradable burbujeo sobre su cabeza le relajaba cuando se echaba la siesta a la pálida luz de la pecera.
  Un día, un pececito se salió de la fila y empezó a chocar contra el cristal. Nada pasó, hasta que “los peces gordos” le devolvieron a su rutina de un empujón peyorativo. Al tiempo, otro pez chocó contra el vidrio y lo empujó con ahínco. Esta vez, “los peces gordos” le trasladaron del acuario al retrete. De vez en cuando, un nuevo pececillo chocaba, pero siempre era brutalmente aleccionado, y pasaron el tercero, el cuarto y el quinto, hasta un total de diecisiete. Pero, al pez número diecicocho, le siguieron el diecinueve, veinte y veintiuno. Coincidieron todos, y esto llamó a más peces que se estamparon con el vidrio. Golpe tras golpe, escama con escama, como un instinto colectivo libertador, toda la pecera hizo presión en el mismo lado. La fuerza de muchos movió finalmente el acuario, que cayó sobre el cráneo del dueño de todos, rompiéndolo en casi tantos cachos como el cristal, y los peces quedaron libres y desparramados por el suelo.
  Al poco tiempo, todos se ahogaron. 

FIN   

martes, 13 de agosto de 2013

El Chico de Agua



Nacho parece un chico normal, excepto por un detalle... Conseguirá nuestro desdichado protagonista compaginar su vida normal con la responsabilidad propia de sus sobresalientes poderes?
Si te gusta, dale a pulgar arriba en: http://www.youtube.com/watch?v=FoLtnGEnpKw gracias!!

domingo, 11 de agosto de 2013

Agente de la Ira


Hola a todos, mi nombre es RR373. Tengo cabeza, cuerpo, brazos y piernas, ojos, nariz y boca, pero no soy humano. Soy un muñeco... y odio mi vida.
  Las cosas que pasan en mi día a día no me gustan: los niños juegan conmigo sin piedad, me hacen vivir realidades imposibles que sólo me ilusionan, me golpean, me lanzan por los aires, y cuando se cansan y ya han abusado de mí me dejan tirado en cualquier parte; los adultos habitualmente ni se fijan en que existo, así que me suelen pisar o apartarme a otro rincón de un puntapié. No quiero ser más un muñeco, así que he pensado en convertirme en otra cosa. 

Hola de nuevo. He venido al taller de un buen artesano, pero no me preguntéis cómo. Le pido que me cambie, que me vuelva algo con lo que los impúberes no puedan jugar y que los adultos respeten y tomen en serio. 
  “Sé lo que quieres” me dice. Yo espero que sí. 
  El artesano me coge, me moldea con maña. Mi cuerpo está candente, noto como se retuerce, y eso me duele, pero supongo que es parte de la transformación. Ahora introduce una pieza de acero en mi nuevo cuerpo, un acero afilado y oscuro que se clava en mis entrañas. 
  Soy un cuchillo. Espero que todo me vaya mejor. 

Buenas, esta es la última vez que escribo. Me he convertido en un agente de la ira y eso conlleva varias cosas. Ahora, la sangre oxida mi hoja, mi arista se ha desgastado un poco tras mil peleas y mi mango está carcomido por los sudores nerviosos. A veces, me afilan con una piedra esmeril para hacerme más peligroso, y yo lloro chispas de fuego, pero no me importa. Mi vida no es la mejor, pero la gente ya no juega conmigo, los adultos no me pisotean. He pasado de ser un muñeco que divertía, a ser un arma que hiere, un agente de la ira. Agente de la ira... 
  Mi filo está romo, mi carcasa vacía. Soy un agente de la ira, para lo bueno y para lo malo también, mas... ¿mereció la pena?  


viernes, 9 de agosto de 2013

Nada Malo en el Exterior


Hubo una vez una agricultora dicharachera que cultivaba maíz en una luminosa parcela. La mujer se esmeraba mucho, mucho, mimando a sus mazorcas, de las cuales se sentía tan orgullosa... las regaba cada día, les procuraba palabras bondadosas para que crecieran con salud e incluso algunos días se llevaba su viejo violín y les tocaba una canción para animarlas:

- No hay nada malo en el exterior, amores,
ningún dolor, corazones, nada os aturulla.
Brillad con el sol, bailad con la lluvia,
nada malo hay en el exterior, amores.

  El mijo, por su parte, crecía alegre y dulce, feliz como sólo un vegetal puede ser. Todo era bondad en aquel mundo soleado, fresco y alegre.
  Un buen día, radiante y primoroso, la agricultora arrancó una mazorca, se la llevó a la boca y masticó los granos con ansiosa vehemencia. El maíz mascado viajó a la oscuridad del pozo de su aparato digestivo y se diluyó en el ácido de su estómago entre mudos alaridos de dolor. Y así con todas las mazorcas. Sin más.

FIN  

miércoles, 7 de agosto de 2013

Margo, el Genio Cabrón II


Margo era un genio bribón, que se divertía provocando sufrimiento a la gente avariciosa que trataba de usar sus deseos de manera egoísta. Pero también a los generosos que trataban de hacer un mundo mejor. No era clasista. 
  En una ocasión, un treintañero fracasado que no había tenido muchos encuentros cercanos ni lejanos con el sexo opuesto se encontró su lámpara en una gasolinera y la frotó.
- Saludos, mi amo: soy Margo y le concederé un deseo. dijo al salir el dicharachero y sociópata genio.
- ¡Deseo tener contacto en vivo con miles de vaginas!- exclamó el hombre entusiasmado.
  Y Margo le convirtió en ginecólogo de octogenarias. 
- Esto no es lo que yo quería...- lloró el hombre en su desdicha. 
- Bueno...- comenzó el genio-. Esto es harto irregular, pero por una vez puedo hacer una excepción. Formula tu deseo de otra manera. 
- Deseo tener contacto con miles de vaginas en vivo PERO que no tengan la menopausia. 
  Y Margo le convirtió en ginecólogo de niñas. 
- ¡No, no y no!- se quejó el hombre. 
- Prueba otra vez- le dijo Margo. 
- Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas. 
  Y Margo le convirtió en ginecólogo de cadáveres. 
- Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas, ¡QUE ESTÉN VIVAS!
  Y Margo le convirtió en ginecólogo de animales.
- ¡Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas, que estén vivas y que sean de mi misma especie!
  Margo se lo pensó un momento.
- ¿Y por qué diablos iba yo a concederte eso?
  El genio se marchó mágicamente. 
  El hombrecillo pasó el resto de su vida entre animales, niñas, ancianas y cadáveres, hasta que finalmente se volvió loco, se cortó el pene y saltó desde un rascacielos. 
Cierra los ojos e imagina,
lo que es vivir rodeado de vaginas. 

FIN

martes, 6 de agosto de 2013

Te Quiero

-Te quiero...- dijo ella entre susurros trémulos. Él acudió raudo y le besó en los labios. Porque un "te quiero" era algo muy serio, algo precioso pero frágil como una cuchara de cristal, que de mucho usarla se puede romper; como un ángel que si le nombras se va, y él no quería que eso pasara. Tenía miedo, miedo de decirlo, miedo de cambiarlo. Las cosas eran perfectas... ¿por qué arriesgarse a estropearlas?
  Desde entonces, se sucedieron más episodios así. Los "te quieros" de una pronto morían en la boca del otro, que los silenciaba y succionaba como un agujero negro.
  Un día, el chico encontré una nota. La susodicha decía:
"Te quiero...dejar. Nunca me dejas acabar."
  Reí yo entre amargas carcajadas, aquel en el que me convertí. Maldita... Podías haberme impedido que te besara. Me lo había llegado a creer. 

sábado, 3 de agosto de 2013

El Gusano Que Quería Ser Dragón I: El Ángel de Cristal


En una oscura gruta a las afueras de un remoto lugar, vivía un ángel que estaba hecho de cristal. Los habitantes le tenían en alta estima ya que admiraban su majestuosidad y el aura lívida que manaba de él. Pero aquel ángel no era feliz. 
  Desde su posición en lo alto de un acantilado, el querube podía ver cómo los demás seres se divertían y gozaban de los placeres del mundo mientras él, sólo en el pedestal que nunca había querido ocupar, se tenía que conformar viendo como los sueños de los otros se cumplían, se enamoraban, reían y vivían. Aunque quisiera hacerlo, no era capaz de abandonar su posición, pues el camino hacia abajo era vertiginosamente empinado, y tanto sus alas como el resto de su cuerpo estaban hechos de frágil vidrio, inmaculado desde fuera, pero que no le valía ni para moverse con libertad ni mucho menos para volar. 
- Yo es que estoy muerto- a menudo pensaba la desgraciada criatura.
  Los peregrinos visitaban su vacua carcasa de tiempo en tiempo, pero para el ángel no era suficiente, pues no quería seguir estando tan alejado del resto. Cada día que pasaba se sentía más solo y vacío. 
  Un día cualquiera de depresión más, el ángel decidió que no podía aguantar esa situación y, haciendo acoplo de fuerzas, se levantó de su altar dispuesto a bajar por el precipicio y unirse a los demás. En cuanto sus pies tocaron el suelo, sus livianos tobillos se partieron, su cuerpo se precipitó contra la dura piedra y el ángel quedó hecho vidriosos añicos. 
  Entonces, un gusano salió de entre los pedazos. 
- Por fin- pensó el invertebrado. Y se arrastró precipicio abajo.   

Continuará...

jueves, 1 de agosto de 2013

La Fuente Mágica


Iba volando por el cielo un liviano jilguero. Le encantaba moverse por el aire, flotar con libertad y acomodarse en las corrientes de viento para deleitarse con la vista que le llegaba desde más abajo de sus alas. A menudo, curioseaba por los lares que sobrevolaba, y siempre iba piando una alegre melodía que escapaba de sus pulmoncitos como un soplo fresco. 
  Un día, el pajarito vio una fuente de la que manaba un líquido peculiar, como sombrilla de playa acuosa, y bajó al suelo para investigar. Resultó que aquel manantial no era corriente, pues de él no salía agua, sino espeso y dorado caramelo, el cual ascendía hacia el cielo para descender en una lluvia ocre y dulce. El ave retozó en el apacible hontanar cuanto quiso, sin preguntarse quién y porqué había puesto allí algo tan maravilloso. Bebió, comió y se bañó durante mucho tiempo, hasta que perdió la noción. 
  Una vez se hubo hartado, el pájaro trató de irse, pero sus alas estaban empalagosas y pesadas, y el esfuerzo por moverlas era demasiado grande. Miró al cielo: libre y eterno, como a él siempre le había gustado. Pero, por otro lado, alcanzarlo era tan difícil, y aquel edulcorado lugar tan agradable...
  Finalmente, tras pocos intentos, el pajarito desistió, se tumbó en las charcas caramelizadas que el suelo poblaban y de ahí no se movió nunca más. Su cuerpo se volvió plúmbeo, sus alas se atrofiaron y su canto se agravó hasta apagarse para siempre. Eligió vivir entre el dulzor, pero también morir como los cientos de seres que aquel manantial había devorado antes que él para poder seguir fabricando su placentera trampa.  

FIN

Típica Cadena


NO LEAS ESTO
...a partir de ahora, claro. Porque si no lees el: “NO LEAS ESTO”, ¿cómo vas a saber que no debes hacerlo? Bueno, es igual. De todas formas no hablaba en serio. Si no quiero que nadie lo lea... ¿qué sentido tiene escribirlo?
Nick Thomson era el típico niño bilbaíno de 12 años. Un día, volvió a casa de la escuela y se la encontró vacía, así que decidió dar rienda suelta a sus hormonas y masturbarse. 
Mientras se la sacudía pensando en la protagonista de pokemon y con las ventanas abiertas, un autobús de turistas chinos pasó por delante de su casa y le sacaron varias fotos. Meses más tarde, al verse en internet, el chico no pudo soportar la vergüenza y se hizo el harakiri  con un macarrón duro. 
Copia y pega esto en 5 gordos que veas por la calle. Si no lo haces, la próxima vez que te hagas una paja (porque te la harás... VAYA SI TE LA HARÁS. ¡GUARRO!) Nick aparecerá en tu habitación y te la acabará él mismo, lo cual es bastante desagradable porque: a) es un niño muerto; y b) Nick nunca se lavaba las manos, y teniendo en cuenta que su última acción antes del suicidio fue darle al manubrio, sería como si su pito tocara el tuyo. En el caso de que seas chica, te matará (discriminación positiva). 
Si sigues las instrucciones, Nick sólo te intentará vender galletas. Pero no se las compres: están hechas a mano.