Estaba una pareja de queridos muy acaramelados, desnuditos como Dios les trajo al mundo en la alcoba. Ella reposaba en los fuertes brazos de él, mientras ambos compartían una mirada tan profunda que habría podido socavar cualquier muro que se interpusiera entre los dos.
- Te quiero mucho- dijo ella.
- ¿Como la trucha al amante con el que le pone los cuernos al trucho?- rió él.
- Hablo en serio: podrías decirme cosas bonitas tú también de vez en cuando...
- ¿Como el loro de una solterona a su dueña?
- No se puede hablar contigo.
- ¿Como con una planta?
- Mira, gilipollas: te dejo.
- ...¿como yo a mi psicólogo?- lloró el chico.
Y aquella fue la última vez,
que los dos se volvieron a ver.
Y aquella fue la última vez,
que los dos se volvieron a ver.
THE END
No hay comentarios:
Publicar un comentario