Margo era un genio bribón, que se divertía provocando sufrimiento a la gente avariciosa que trataba de usar sus deseos de manera egoísta. Pero también a los generosos que trataban de hacer un mundo mejor. No era clasista.
En una ocasión, un treintañero fracasado que no había tenido muchos encuentros cercanos ni lejanos con el sexo opuesto se encontró su lámpara en una gasolinera y la frotó.
- Saludos, mi amo: soy Margo y le concederé un deseo. dijo al salir el dicharachero y sociópata genio.
- ¡Deseo tener contacto en vivo con miles de vaginas!- exclamó el hombre entusiasmado.
Y Margo le convirtió en ginecólogo de octogenarias.
- Esto no es lo que yo quería...- lloró el hombre en su desdicha.
- Bueno...- comenzó el genio-. Esto es harto irregular, pero por una vez puedo hacer una excepción. Formula tu deseo de otra manera.
- Deseo tener contacto con miles de vaginas en vivo PERO que no tengan la menopausia.
Y Margo le convirtió en ginecólogo de niñas.
- ¡No, no y no!- se quejó el hombre.
- Prueba otra vez- le dijo Margo.
- Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas.
Y Margo le convirtió en ginecólogo de cadáveres.
- Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas, ¡QUE ESTÉN VIVAS!
Y Margo le convirtió en ginecólogo de animales.
- ¡Deseo tener contacto con miles de vaginas de mujeres ni muy jóvenes, ni muy ancianas, que estén vivas y que sean de mi misma especie!
Margo se lo pensó un momento.
- ¿Y por qué diablos iba yo a concederte eso?
El genio se marchó mágicamente.
El hombrecillo pasó el resto de su vida entre animales, niñas, ancianas y cadáveres, hasta que finalmente se volvió loco, se cortó el pene y saltó desde un rascacielos.
Cierra los ojos e imagina,
lo que es vivir rodeado de vaginas.
FIN
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